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La locura de Almayer (2011)

Bélgica/Francia. Drama. 127 minutos
Título Original: La folie Almayer
Director: Chantal Akerman
Intérpretes: Stanislas Merhar, Marc Barbé, Aurora Marion
Formato: DVD  Calidad: DVD
Idioma: Francés   Subtítulos: Español
Link: http://www.imdb.com/title/tt1532530
Subgénero: Joseph Conrad

"Cuando alborease el día siguiente, estarían juntos en el gran mar azul que era la vida, lejos de la selva que semejaba la muerte.":

La locura de Almayer, Joseph Conrad

Al regresar al terreno de ficción tras siete años desdeTomorrow We Move (2004), la directora belga Chantal Akerman aísla el compuesto trágico de la novela homónima de Joseph Conrad y lo pone a orbitar en torno a la figura masculina de Almayer, un europeo que no conoce Europa, nacido y afincado a orillas de un río en la selva malaya. Akerman dosifica el ácido dramático a través de un acercamiento a la adaptación de una obra literaria basado en el agobio interior de Almayer y el reflejo opresivo del mismo en el paisaje selvático. Akerman propone el rescate del punto de vista femenino dejado a un lado por Conrad durante la urdimbre narrativa de La locura de Almayer, la primera novela que escribiese siendo oficial de navío en el Congo, entre 1889 y 1894. Akerman reivindica como garantes narrativos las motivaciones y problemáticas personales de Nina (Aurora Marion), hija de Almayer (Stanislas Merhar) y de Zahira (Sacknah Oum). Es aquí donde el ojo distraído –o el purista obcecado de la adaptación– tiende a desenfocar el objetivo primordial de la autora: narrar con el poder de la imagen audiovisual “la historia de una madre, una hija y su padre”, y cómo el colonialismo (del pasado y del presente) deja como una de sus secuelas la deshumanización del hombre.

Una historia de espera en los sofocos de la noche: aquí confluyen la novela y la película en una esfera más poética que realista. El registro de los hechos en 35mm, en una locación selvática con un río omnipresente y próximo a desembocar en el mar, otorga un aire épicamente melancólico a una cinta que plantea facetas artificiosas de manera intencionada –como ubicar la historia en el presente, o evidenciar que la ciudad donde ocurren parte de los hechos es Phnom Penh (Camboya) y no Malasia como lo afirman los mismos personajes. Akerman propicia la esencia subjetiva del plano secuencia; la frescura de la improvisación tanto de los actores como de la misma directora, quien durante el rodaje no sabía lo que filmaría al día siguiente (como quien se desplaza por un río sin saber lo que espera al final de cada curva), responde a una intención por evadir cierta manera de hacer películas hasta ahora presente en su carrera como cineasta. Si bien la misma Akerman señala que su adaptación de La locura de Almayertiene más relación con Tabú (1931) de F. W. Murnau que con la misma novela de Conrad, lo claro es que ha logrado una equilibrada combinación de versatilidad expresiva y catarsis personal, bajo un contundente manejo del tiempo y el espacio cinematográficos.

 

Maximiliano Cruz. FICUNAM