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Games (1967)

EE.UU.. Drama. 96 minutos
Título Original: Games
Director: Curtis Harrington
Intérpretes: Simone Signoret, James Caan, Katharine Ross
Formato: DVD  Calidad: DVD
Idioma: Inglés   Subtítulos: Español
Link: http://www.imdb.com/title/tt0061696/

Recientemente aparecida en DVD con el título original de Games bien destacado antes del de su estreno en España, La muerte llama a la puerta (1967), es una de las interesantes, pero siempre algo insatisfactorias, películas de Curtis Harrington (1928-2007), director de no muy abundante obra, escasamente celebrada, pero que goza aun así de estima entre bastantes cinéfilos. Entre sus películas encontramos temas comunes, una misma atmósfera de extrañeza y amenaza, unos personajes siempre singulares y rozando la anormalidad: ¿Qué le pasa a Helen? (1971) tuvo una buena recepción crítica cuando su estreno en España, pero lamentablemente Whoever Slew Auntie Roo? (1971) no se exhibió en nuestro país --no sé si por razones comerciales o de censura--, con lo que le perdimos la pista a Harrington casi definitivamente: sus escasas siguientes películas o no llegaron, o hubiera sido mejor que no llegasen.
Pero ocurre que La muerte llama a la puerta, ¿Qué le pasa a Helen?, Whoever Slew Auntie Roo? y muy posiblemente --a juzgar por su sinopsis argumental-- también The Killing Kind --de 1973, inédita en España aunque editada hace un año en DVD con no recuerdo qué título, y que no he tenido ocasión de ver-- comparten unas mismas características. Las tres (cuatro, contando pues con The Killing Kind) presentan personajes algo truculentos, entrando en la locura o ya inmersos en ella, encerrados en sus universos particulares, y escondiendo unas cuantas taras y no pocos secretos que irán siendo revelados conforme avanza la acción de las respectivas películas. Tan encerrados llegan a estar en su propio mundo o forma de vida que se sitúan a todos los efectos fuera de la acción y del tiempo reales: en ¿Qué le pasa a Helen? los personajes de Debbie Reynolds y Shelley Winters han quedado anclados en sus recuerdos de niñez gloriosa, cuando triunfaban en la pantalla, y ahora ya mayores malviven de los ingresos de la academia de canto y baile que regentan, un lugar más bien de mala muerte donde Debbie Reynolds enseña a niñas cretinas aspirantes a estrellas infantiles; en Whoever Slew Auntie Roo? tenemos una modernización del cuento de Hansel y Gretel: una demente Shelley Winters mantiene encerrados a los niños interpretados por Mark Lester y Chloe Franks, pero no es el único secreto que oculta en su casa: la acción transcurre en la década de 1920, pero da la impresión de que cualquier tiempo podría ser posible: 1971 o 1820, da lo mismo, y al final son los dos niños los que acaban jugando al gato y al ratón con ella; en The Killing Kind un joven regresa al hogar tras cumplir una condena por participar en una violación en grupo y el panorama que encontrará en su casa y en el vecindario desencadenará una serie de anormales conductas; y, en fin, en La muerte llama a la puerta, o Games, los personajes, de buena posición económica al contrario que en las otras películas, viven prácticamente encerrados en su lujosa casa en pleno centro de Nueva York, sin casi salir al exterior, entregados a sus juegos sádicos y morbosos, de engaño y sometimiento. Todas estas cuatro películas (de las que, insisto, sólo no he podido ver The Killing Kind) ofrecen retratos de personajes que viven en y para su propio mundo, sin asomarse al exterior, en parte temerosos de ese exterior y del mundo real, negando casi dicha realidad, apartados por tanto de su propio tiempo: éste podría ser cualquiera excepto el de la acción real.
Todo esto, entre otros detalles, nos indica que estamos ante un realizador con ideas propias, no exactamente un "autor", según el fino uso que de esa palabra hacen algunos, pero sí alguien con determinadas inquietudes estilísticas y expresivas que se repiten con variaciones en sus principales películas. Prescindiendo de la no vista The Killing Kind, las otras tres comparten una misma elegancia visual algo tenebrosa (un poco desvaída en Whoever Slew Auntie Roo? por su rodaje en Inglaterra), un mismo tono pausado, cierta gelidez en los personajes, de hecho totalmente falsa (pues todos ellos ocultan secretos, malas intenciones o desvíos mentales de todo cariz, que a veces surgirán pronto y otras tarde). La muerte llama a la puerta es quizá la de producción más cuidada, pero también la que cuenta con un reparto de actores menos notable: Simone Signoret y James Caan en los papeles principales no son muy atractivos que digamos (o no me lo resultan a mí, al menos), y viendo cómo se desenvolvió Shelley Winters en las dos siguientes películas de Harrington, uno acaba imaginando a la actriz americana en lugar de a la francesa; en cuanto a Caan, actor por el que siento una honda antipatía, al menos aquí acierta: su personaje es odioso y antipático. La tercera del reparto es Katharine Ross, por aquellos tiempos en sus comienzos como actriz, y cabe decir que cumple perfectamente y es lamentable que nunca haya llegado a más en su carrera. La fotografía fue en pantalla ancha, al contrario que en las otras mencionadas.
¿Y qué es el film? Personalmente, creo que quizá pierde un poco si lo comparamos hoy con ¿Qué le pasa a Helen? y Whoever Slew Auntie Roo? porque tiene demasiados vericuetos argumentales, el espectador anda a tiendas durante casi todo el metraje, y al final --si es cinéfilo de pro-- pensará que no es sino una reformulación de Las diabólicas de Clouzot. Pero, si a eso vamos, también se puede decir con justicia que ¿Qué le pasa a Helen? es una reformulación del film de Robert Aldricht ¿Qué fue de Baby Jane?, y que Whoever Slew Auntie Roo? podría ser la reformulación de una película animada de Disney pero con personajes reales en lugar de dibujados. En todo caso, sean o no reformulaciones, las consideremos como tales o no hagamos caso de ello, esas películas contribuyeron a llamar la atención del espectador hacia Curtis Harrington, haciéndole ganar el aprecio y estima de unos pocos pero fieles cinéfilos. Pero, lamentablemente, su carrera tuvo numerosos tropiezos por razones probablemente personales que no entraremos a averiguar. Sus pocas últimas películas para el cine caen casi en lo deleznable: Ruby (1977) es inaguantable, y Mata-Hari (1985) causó la irrisión de todo el que la vio. Su cine anterior a Games nos es desconocido. Desarrolló una amplia carrera en la televisión, en series como Dinastía o Los Colby entre muchas otras y en películas rodadas para ese medio. Todo ello, en fin, bastante lamentable, pues estamos hablando de una persona dotada de inteligencia, cultura, sensibilidad, que había trabajado como crítico cinematográfico en revistas como Cahiers du Cinema y Sight and Sound, que asimismo tenía una interesante obra como autor de cortometrajes experimentales, y también como ensayista, y que además se encargó de diversas tareas en films de otros como argumentista, productor asociado o --hay que decirlo-- palanganero (o sea, resolviendo problemas que otros creaban y se negaban luego a resolver). Por la razón que sea, su obra como director aunque personal fue escasa y dificultosa de llevarla adelante. Pero al menos los títulos mencionados, que comparten unas caracteristicas fijas, merecen ser tenidos en cuenta. ¿Tienen defectos, insuficiencias? Seguro que sí, pero también son películas extrañamente atractivas, fascinantes. Y esta Games, que llevábamos mucho tiempo sin ver hasta un reciente pase televisivo, y ahora recuperada en DVD, en una buena muestra de sus cualidades.

artículo de J.C. Planells en su blog http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog